Esta diminuta isla de piratas, situada delante de Cancún, Méjico, es una perla caribeña de tranquilidad todavía no explotada por el turismo.
Descubierta en 1517 por los españoles, debe su curioso nombre a la gran cantidad de monumentos indígenas de siluetas femeninas halladas por los colonos españoles.
La mejor experiencia: El buceo por los corales entre peces tropicales multicolores.
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