Esta tradicional isla de pescadores es la más grande del archipiélago lanzaroteño de Chinijo. Su peculiar nombre proviene de don Juan de Bethencourt, a quien le pareció graciosa cuando la avistó en 1402.
Pero La Graciosa, además de ser conocida por sus numerosas leyendas y la gran Montaña Amarilla que domina toda la isla, es famosa por contar con las mejores playas de Lanzarote: paradisíacas, solitarias e ideales para aquellos que prefieren evitar el turismo de masas.
El acceso a ellas, siempre a pie o en bicicleta desde la Caleta del Sebo, la capital.
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